Inteligencia emocional ¡en familia!

Inteligencia emocional ¡en familia!

Incluso desde antes de nacer, las emociones forman parte del ser humano. Posteriormente, al momento del nacimiento de nuestros hijos comenzamos a estrechar los vínculos afectivos y brindarles la mejor educación posible. Sin embargo, la mayor parte de nosotros no hemos recibido educación emocional que nos ayude a saber gestionar y acceder a nuestros sentimientos ni a la forma en que podemos expresarlos asertivamente ante los demás.

La inteligencia emocional es la capacidad de una persona para manejar una serie de habilidades y actitudes: conciencia de uno mismo; la capacidad para identificar, expresar y controlar los sentimientos; la habilidad de controlar los impulsos y posponer la gratificación así como la capacidad de manejar la tensión y la ansiedad.

Una de las asignaturas siempre vigentes es generar un ambiente de salud emocional para nuestros hijos, el cual generalmente tiene lugar cuando los adultos a cargo nos  hemos educado en esa área. Hay algunos aspectos que son trascendentales para la inteligencia emocional familiar: empatía, conflictos y emociones.

¿Cuáles son son las características de las familias con inteligencia emocional?

Cada miembro es capaz de expresar sus emociones sanamente.

Sienten empatía y comprenden las emociones de los demás.

Se comunican efectivamente y con confianza.

Evitan juzgar o criticar a los demás miembros.

¿Cómo ser sensibles a las emociones de nuestros hijos? ¿Cómo ayudarles para que tengas un mejor control de las situaciones adversas?

En la medida que los padres manejen mejor sus sentimientos, sus hijos también lo harán, por ello hemos recopilado las mejores estrategias para desarrollar esta inteligencia ¡en familia!.

-El primer paso identificar efectivamente las emociones,

– Evita juzgar tus emociones o las de los demás.

– Evita reprimirlas.

– Siéntete en confianza para compartir.

– El juego y las actividades lúdicas son indispensables.

– Comuníquense positivamente.

-Realicen actividades en familia.

Independientemente de la inteligencia emocional familiar, es importante saber que los conflictos siempre estarán presentes en las relaciones. En lugar de ignorarlos, enseñar a nuestros hijos a afrontarlos  constructivamente ahora, establece las bases de la forma en que ellos lo harán en el futuro.

¡Acércate a la maestra de grupo! Ella puede darte algunas recomendaciones para practicar en casa.

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