¿Qué es y cómo estimular la conciencia fonológica?

¿Qué es y cómo estimular la conciencia fonológica?

A veces como papás deseamos que nuestros hijos salgan del kínder dominando la lectoescritura, para ello los cargamos con infinidad de actividades que pudieran resultarles difíciles y engorrosas, y muchas veces logramos lo contrario: lejos de entusiasmar a nuestro pequeño, podría desarrollar aversión. A veces nos preguntamos ¿estoy haciendo algo mal? ¿Por qué mi hijo tiene dificultades para aprender a leer?

Baste con comenzar a decir que el proceso de la lectoescritura es un tema muy amplio y complejo. Y aunque algunas personas se centran en el instante en que el niño comienza a ‘prepararse’ en la escuela para leer y escribir, comienzan a llenarlo de información, por ejemplo tarjetas de letras, sílabas, o repeticiones y momorización. Sin embargo, algo con tanta trascendencia en nuestra vida –como lo es la alfabetización- debe tener raíces más profundas.

En realidad la lectura comienza cuando los niños imitan los sonidos de las palabras con que se expresan los demás a su alrededor, para ello entra en juego una habilidad muy importante que les permite reconocer los sonidos y sus significados: la conciencia fonológica.

Los bebés escuchan un torrente  inacabable de sonidos, pero además de que no comprenden su significado, tampoco son conscientes de la existencia de las palabras (conciencia léxica), ni de las sílabas dentro de ellas (conciencia silábica)o de los sonidos de estas (conciencia fonémica). Estos elementos construyen la conciencia fonológica, que es una “habilidad o capacidad que permite identificar palabras, las sílabas y los sonidos (fonemas) que las componen, así como poder manipularlos mentalmente”. Por ello es importantísimo que el bebé aprenda a comunicarse mucho antes de comenzar con el lenguaje hablado, pues esto hará que desarrollen adecuadamente la adquisición del lenguaje hablado y escrito, o sea, la lectoescritura, ya que incide en ambas partes del proceso.

Si un pequeño tiene dificultades para pronunciar determinada palabra, lo más común es que también las tenga para escribirla (Grabiel-Gabriel, probe-pobre). La conciencia fonológica favorece la comprensión de la relación entre letras, palabras y sonidos, así los pequeños van descubriendo cómo suena lo que escribe, que las sílabas pueden intercambiar lugares y formar otras palabras, o que hay palabras grandes y palabras chicas.

Como toda habilidad, también la conciencia fonológica puede desarrollarse con ejercicios, ya sean en español o en otro idioma (en el caso de las escuelas bilingües) como por ejemplo:

Jugando con palabras que rimen: amiguitos-juntitos, feliz-nariz, fox-socks.

Haciendo actividades con palabras que comiencen de igual manera: sandalia-sándwich-sandía-sándalo.

Repetir sonidos: Cucú, cantaba la rana / cucú, debajo del agua. Cucú, pasó un caballero / cucú, con capa y sombrero. One little, two little, three little indians.

Juegos: ‘Veo veo’ algo azul que comienza con “p” si es que en la habitación hay un pato azul de goma.

Siempre es importante recordar que estas actividades han de ser divertidas y de una duración corta, asimismo deben ser fáciles y atractivas, ya que cuando los niños juegan con sonidos, canciones, rimas, etc., en realidad están adquiriendo las habilidades que les permitirán leer y comunicarse por escrito posteriormente.

Si consideras que tu pequeño tiene alguna dificultad, procura hablar con su maestra de grupo, ella te proporcionará algunos tips para que esta etapa sea lo más placentera posible para tu pequeño.

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