Seis maneras de evitar que tu hijo enferme con la llegada del frío

Seis maneras de evitar que tu hijo enferme con la llegada del frío

¿Tu hijo se ha resfriado de nuevo? ¿No para de toser y falta a menudo a la escuela?

Con la llegada del frío muchos padres se preguntan qué pueden hacer para evitar que sus hijos sufran las enfermedades típicas del invierno. Sigue estos 6 consejos prácticos y ¡olvídate de ellas!

Bajan los termómetros y llegan las enfermedades más frecuentes asociadas al frío, que afectan principalmente a las vías respiratorias, como la gripe, los resfriados, las bronquitis, faringitis u otras más graves como la neumonía.

Sin embargo, no por ello se debe dejar de salir a la calle con niños; con unos prácticos consejos se puede reducir el contagio de enfermedades y otros problemas de salud relacionados con el frío como lesiones en la piel.

¿Por qué el frío provoca que los niños enfermen más?

Los niños son especialmente vulnerables al frío y son más propensos a contraer enfermedades, sobre todo si están en contacto con otros niños. Su sistema inmunológico no es lo suficientemente maduro y no tienen la misma capacidad defensiva que los adultos. Muchos padres y madres se preguntan qué pueden hacer para evitar que sus hijos contraigan las enfermedades típicas del invierno.

Se relaciona el frío con la mayoría de enfermedades respiratorias pero en realidad el frío no es el culpable en sí de que los niños se pongan enfermos, aunque es durante los meses de frío cuando hay más riesgo de sufrir estas enfermedades. Hay varios motivos que lo explican: 

Los cambios bruscos de temperatura sin abrigarse correctamente.

Los niños menores de 7 años son más vulnerables a los cambios de clima y tienen más riesgo de contraer infecciones, debido a que suelen tener una respiración más bucal que nasal.

El frío provoca que las barreras naturales de defensa de la nariz (cilios y mucosas nasales) pierdan su eficacia y permitan el paso de más microorganismos dentro del organismo y no calienten suficientemente el aire que debe llegar a los pulmones.

Ciertos virus, como el de la gripe, se cubren de una capa resistente que los protege del frío y les permite seguir infectando otras personas.

La lluvia provoca un aumento de la circulación de virus respiratorios y contaminantes en el aire.

La contaminación domiciliaria por falta de ventilación o permanecer en lugares cerrados en contacto con otros niños facilita el contagio de los virus. 

Cómo reducir la exposición a los virus

1. Abrigarse correctamente.

2. Ventilar los espacios y evitar multitudes.

3. Mantener hábitos de higiene.

4. Seguir una dieta variada y saludable.

5. Vacunarse de la gripe si así lo considera el pediatra.

6. Hidratar bien la piel.

Los cuidados en casa son indispensables y nosotros en la escuela desinfectamos y sanitizamos todas la áreas para evitar la propagación  de este tipo de enfermedades estacionales. ¡Nos ocupamos también de cuidar la salud de nuestros niños!

Fuente: FAROS Sant Joan de Déu – Hospital

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